Seguro de carga internacional: por qué es clave y qué cubre realmente

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En una operación de comercio exterior, transportar una mercancía desde un país hasta otro implica mucho más que contratar un flete. Durante el trayecto, la carga puede pasar por fábricas, bodegas, camiones, terminales portuarios, buques, aeropuertos, centros de distribución y distintos puntos de manipulación antes de llegar a su destino final.

Cada una de estas etapas representa un riesgo. Un contenedor puede sufrir daños por una mala manipulación, humedad, incendio, accidente, robo o incluso por eventos extraordinarios durante la navegación. Y aunque los contratos de transporte establecen responsabilidades para los distintos actores de la cadena, la responsabilidad del transportista no necesariamente equivale al valor total de la mercancía.

Por eso, el seguro de carga internacional cumple un papel fundamental dentro de la gestión logística. Su objetivo es proteger el interés económico asociado a las mercancías durante el transporte y transferir al asegurador determinados riesgos que, de otro modo, tendría que asumir directamente el importador o exportador.

Pero contratar un seguro no significa que cualquier pérdida estará automáticamente cubierta. El alcance real de la protección depende de la póliza, las cláusulas contratadas, las exclusiones, el valor asegurado y las condiciones específicas de la operación.

¿Qué es el seguro de carga internacional?

El seguro de carga internacional es un contrato mediante el cual una compañía aseguradora asume determinados riesgos asociados a la pérdida o daño de mercancías durante un transporte internacional, a cambio del pago de una prima.

Puede utilizarse para operaciones marítimas, aéreas, terrestres o multimodales y proteger mercancías durante distintos tramos del recorrido.

Su importancia radica en que la carga puede estar expuesta a numerosos riesgos desde el momento en que sale de las instalaciones del proveedor hasta que llega a las bodegas del comprador.

En una importación marítima, por ejemplo, el recorrido puede involucrar:

  • Transporte terrestre desde la fábrica hasta el puerto de origen.
  • Manipulación y almacenamiento en terminal.
  • Carga a bordo del buque.
  • Transporte marítimo y eventuales transbordos.
  • Descarga en el puerto de destino.
  • Transporte terrestre hasta la bodega del importador.

El seguro permite gestionar financieramente los riesgos asociados a ese recorrido, pero la cobertura exacta dependerá de lo establecido en la póliza.

¿Por qué es importante asegurar una carga internacional?

Uno de los principales errores al planificar una importación es asumir que, si ocurre un problema durante el transporte, la naviera, aerolínea, transportista o agente logístico necesariamente deberá compensar el valor completo de la mercancía.

La realidad es más compleja.

Los contratos y convenios que regulan el transporte internacional establecen diferentes regímenes y límites de responsabilidad para los transportistas. La CNUDMI, por ejemplo, reconoce la existencia de distintos marcos internacionales que regulan los derechos y obligaciones de cargadores, porteadores y destinatarios en el transporte marítimo.

Además, el seguro de carga y el seguro de responsabilidad del transportista son conceptos diferentes. La propia Organización Marítima Internacional (OMI) distingue entre seguros que cubren la pérdida o daño de la carga y aquellos que cubren la responsabilidad legal o contractual del transportista.

Esto significa que una empresa puede tener un reclamo contra el transportista y, aun así, no recuperar necesariamente el 100% del valor comercial de la mercancía.

¿Qué riesgos puede cubrir un seguro de carga?

Aquí aparece uno de los puntos más importantes: no todos los seguros de carga ofrecen la misma protección.

La cobertura dependerá de las condiciones contratadas y de las cláusulas incorporadas a la póliza. En el mercado internacional son especialmente conocidas las Institute Cargo Clauses (ICC), utilizadas como referencia para estructurar diferentes niveles de cobertura.

Entre ellas destacan las cláusulas A, B y C.

Cláusula A: la cobertura más amplia

La Institute Cargo Clauses (A) ofrece la cobertura más amplia de las tres modalidades tradicionales. Su estructura cubre, en términos generales, los riesgos de pérdida o daño a la mercancía, salvo aquellos expresamente excluidos por la póliza.

Lloyd's establece que la ICC (A) cubre todos los riesgos de pérdida o daño al objeto asegurado, sujeto a las exclusiones contempladas en las propias cláusulas. También contempla determinadas coberturas asociadas a avería gruesa y gastos de salvamento.

Esto no significa que sea un seguro que cubra absolutamente cualquier circunstancia.

Entre sus exclusiones se encuentran, por ejemplo, determinadas pérdidas derivadas de:

  • Conducta dolosa del asegurado.
  • Desgaste normal.
  • Embalaje inadecuado en determinadas circunstancias.
  • Vicio propio de la mercancía.
  • Demoras, salvo excepciones específicas.
  • Determinados riesgos nucleares, bélicos o relacionados con otras exclusiones de la póliza.

Por eso, incluso cuando una empresa contrata una cobertura denominada "All Risks", es indispensable revisar las exclusiones.

Cláusula B: una cobertura intermedia

La ICC (B) ofrece una protección menor que la cláusula A y se basa en una lista determinada de riesgos cubiertos.

Esto significa que no basta con demostrar que la mercancía sufrió un daño durante el transporte. El siniestro debe corresponder a uno de los riesgos contemplados en las condiciones de la cobertura.

Para determinadas mercancías y operaciones puede ser suficiente, pero la elección debe realizarse considerando el tipo de producto, la ruta, el medio de transporte y la exposición al riesgo.

Cláusula C: cobertura más limitada

La ICC (C) presenta un nivel de cobertura más acotado y se concentra en determinados riesgos específicamente enumerados.

Es especialmente importante entender esta diferencia cuando el seguro está incluido dentro de un contrato de compraventa internacional.

Por ejemplo, bajo CIF Incoterms® 2020, el vendedor debe contratar un seguro que cumpla como mínimo con la cobertura de las Institute Cargo Clauses (C), salvo que las partes acuerden una cobertura diferente. La ICC explica que bajo CIF el vendedor contrata el seguro en beneficio del comprador, pero la cobertura mínima requerida es limitada.

Por eso, comprar bajo CIF no significa automáticamente que la mercancía esté protegida contra todos los riesgos.

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¿Qué significa realmente “All Risks”?

El concepto “All Risks” puede generar confusión.

En términos generales, la ICC (A) tiene una estructura de cobertura amplia, pero no significa que cualquier pérdida sea indemnizable.

La propia cláusula establece una cobertura amplia “salvo” las exclusiones expresamente señaladas. Entre ellas se encuentran situaciones como el desgaste normal, determinados problemas de embalaje, vicio propio y daños derivados de demora.

¿El seguro cubre robos, daños y pérdidas?

Puede hacerlo, pero nuevamente dependerá de la cobertura contratada.

Un seguro con cobertura amplia puede proteger frente a distintos eventos que afecten físicamente a la mercancía durante el tránsito. Sin embargo, determinadas situaciones pueden quedar excluidas o requerir coberturas adicionales.

Por ejemplo, guerra y huelgas suelen tratarse mediante cláusulas específicas en determinados mercados y operaciones. La documentación de Lloyd's contempla, entre otras, Institute War Clauses e Institute Strikes Clauses como coberturas diferenciadas.

Esto adquiere especial relevancia en rutas internacionales expuestas a conflictos geopolíticos, bloqueos, interrupciones de navegación o restricciones extraordinarias.

¿El seguro cubre retrasos?

Este es uno de los principales puntos que las empresas deben revisar.

En términos generales, daño o pérdida de la mercancía y retraso en la entrega no son lo mismo.

Las Institute Cargo Clauses (A), por ejemplo, excluyen expresamente las pérdidas, daños o gastos causados por demora, incluso cuando la demora sea consecuencia de un riesgo asegurado, con determinadas excepciones específicas.

Esto significa que si un buque se retrasa y la empresa pierde una venta, enfrenta una penalización contractual o incurre en costos comerciales debido a la demora, no necesariamente podrá reclamar esos perjuicios bajo un seguro tradicional de carga.

Por eso es fundamental diferenciar entre:

  • Daño físico a la mercancía.
  • Pérdida total o parcial de la carga.
  • Gastos extraordinarios asociados a un siniestro cubierto.
  • Pérdidas financieras derivadas exclusivamente de una demora.

Cada uno puede tener un tratamiento diferente.

¿Qué ocurre si existe una avería gruesa?

La avería gruesa es otro concepto relevante dentro del transporte marítimo.

Se produce cuando, ante una situación extraordinaria, se realizan sacrificios o gastos intencionales y razonables para preservar el buque, la carga y el resto de los intereses involucrados en una aventura marítima común.

Las coberturas de carga pueden contemplar la participación del asegurado en determinados gastos de avería gruesa y salvamento. La ICC (A), por ejemplo, incorpora esta protección dentro de sus condiciones, siempre sujeta a las exclusiones aplicables.

Para un importador, esto puede ser especialmente importante porque una declaración de avería gruesa puede generar obligaciones económicas incluso cuando la mercancía no haya sufrido daños físicos.

¿Quién debe contratar el seguro: importador o exportador?

La respuesta depende de las condiciones comerciales pactadas entre las partes.

Esto genera una recomendación importante: no asumir que porque el proveedor está a cargo del transporte también está protegiendo adecuadamente la mercancía.

La empresa debe revisar el Incoterm, la póliza y el nivel de cobertura antes de embarcar.

¿Cuánto cuesta un seguro de carga internacional?

El precio depende de múltiples variables y no existe una tarifa universal. Entre los factores que pueden influir se encuentran:

  • Valor de la mercancía.
  • Tipo de producto.
  • Medio de transporte.
  • País y puerto de origen.
  • Destino.
  • Ruta.
  • Historial de siniestros.
  • Nivel de cobertura contratado.
  • Franquicias y deducibles.
  • Coberturas adicionales.

¿Qué valor se debe asegurar?

Otro aspecto que debe revisarse cuidadosamente es el valor asegurado.

La suma asegurada debe estar alineada con el interés económico que se busca proteger y con las condiciones establecidas en la póliza.

En operaciones bajo CIF, por ejemplo, las reglas Incoterms® 2020 establecen que el seguro contratado por el vendedor debe cubrir como mínimo el precio previsto en el contrato más un 10%, es decir, 110% del valor, salvo que las partes acuerden otra cosa dentro de los términos permitidos.

Esto no significa que todas las operaciones deban asegurarse exactamente de esa manera. El valor adecuado dependerá de la estructura comercial, el contrato de compraventa y las condiciones de la póliza.

¿Qué relación tiene el seguro con el valor aduanero?

En una importación, el seguro también tiene relevancia desde el punto de vista aduanero.

En Chile, el valor CIF considera FOB + flete + seguro. Cuando existe un contrato de seguro, se incorpora la prima correspondiente; en determinadas circunstancias en que no existe contrato, la normativa aduanera contempla reglas específicas para determinar el monto del seguro a efectos de valoración.

Esto demuestra que el seguro no es solamente una herramienta financiera para proteger mercancías: también forma parte de la información económica utilizada en determinados procesos de comercio exterior.

¿Qué hacer si ocurre un siniestro?

Las condiciones de las pólizas establecen obligaciones para el asegurado. En la ICC (A), por ejemplo, se establece el deber de adoptar medidas razonables para evitar o minimizar la pérdida y preservar los derechos frente a transportistas, depositarios u otros terceros responsables.

Por eso, ante un daño o pérdida es recomendable:

  1. Informar rápidamente a la aseguradora o al intermediario correspondiente.
  2. Registrar fotográficamente el estado de la mercancía y su embalaje.
  3. Conservar documentos comerciales y de transporte.
  4. Solicitar una inspección o survey cuando corresponda.
  5. Evitar disponer de la mercancía dañada sin autorización cuando pueda afectar la evaluación del siniestro.
  6. Mantener los antecedentes que permitan demostrar el valor y las condiciones de la carga.

La documentación y los plazos establecidos en la póliza son fundamentales para gestionar correctamente un reclamo.

Seguro de carga y gestión de riesgos: una decisión estratégica

El seguro suele verse como un costo adicional dentro de una operación logística. Sin embargo, desde una perspectiva de gestión de riesgos, puede considerarse una herramienta para proteger el capital de trabajo y reducir la exposición financiera de una empresa.

Esto es especialmente relevante cuando se transportan mercancías de alto valor, productos frágiles, cargas perecederas o bienes cuya reposición requiere largos tiempos de fabricación y transporte.

Una empresa que importa un contenedor por US$50.000, por ejemplo, puede considerar pequeño el costo de una póliza en comparación con la posibilidad de perder una parte importante de esa inversión durante el tránsito.

El análisis cambia todavía más cuando existen múltiples embarques mensuales. En ese caso, una estrategia de seguros bien estructurada puede formar parte integral de la gestión de riesgos de la cadena de suministro.

¿Cómo elegir un seguro de carga internacional?

La elección debería comenzar por analizar la operación y no por comparar únicamente primas.

Antes de contratar, es conveniente revisar:

  • Qué mercancía se transportará.
  • Qué ruta seguirá.
  • Qué medios de transporte intervendrán.
  • Qué riesgos son más relevantes.
  • Qué cobertura ofrece la póliza.
  • Qué exclusiones contiene.
  • Cuál es el deducible.
  • Cuál es el valor asegurado.
  • Qué procedimiento debe seguirse ante un siniestro.

También es importante verificar si se requieren coberturas adicionales para riesgos como guerra, huelgas u otras situaciones extraordinarias.

En otras palabras, el mejor seguro no necesariamente es el que tiene la prima más baja, sino el que ofrece una relación adecuada entre cobertura, riesgo y costo para la operación específica.

El seguro como parte de una logística internacional más segura

La logística internacional implica una combinación de transporte, infraestructura, documentación, operadores y decisiones comerciales. Cada uno de estos elementos puede introducir riesgos que afectan el costo y la continuidad de una operación.

Por eso, el seguro debe integrarse dentro de una estrategia más amplia de gestión logística.

Una empresa que conoce sus rutas, monitorea sus embarques, mantiene la documentación ordenada y entiende las condiciones de sus contratos de transporte está mejor preparada para responder ante un incidente.

La tecnología también cumple un papel importante en este proceso. Contar con información centralizada sobre órdenes de compra, embarques, documentos, proveedores y fechas relevantes facilita la identificación de riesgos y permite actuar con mayor rapidez cuando ocurre un evento inesperado.

Conclusión

El seguro de carga internacional es una herramienta fundamental para gestionar los riesgos financieros asociados al transporte de mercancías. Sin embargo, contratar un seguro no significa que toda pérdida estará cubierta.

La protección real depende de la póliza, las cláusulas contratadas, las exclusiones, el valor asegurado, el Incoterm y las características específicas de la operación.

Entender la diferencia entre las coberturas ICC A, B y C, conocer qué ocurre frente a eventos como avería gruesa y distinguir entre daño físico y pérdidas derivadas de una demora permite tomar decisiones mucho más informadas.

En un comercio internacional donde las cadenas de suministro son cada vez más extensas y están expuestas a riesgos operativos, climáticos y geopolíticos, proteger la carga no debería considerarse simplemente un gasto, sino una decisión estratégica para proteger la continuidad y rentabilidad del negocio.

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