La relación comercial entre México y la Unión Europea (UE) es una de las más relevantes para la economía mexicana fuera del continente americano. Desde hace más de dos décadas, ambos bloques mantienen un acuerdo comercial que ha evolucionado con el tiempo para adaptarse a las nuevas dinámicas del comercio internacional.
El tratado que regula esta relación ha permitido diversificar mercados, atraer inversión extranjera y fortalecer sectores estratégicos como el automotriz, agroindustrial, farmacéutico y manufacturero. En este artículo analizaremos los principales tratados de libre comercio (TLC) entre México y la UE, su evolución, los beneficios que han generado y más.
El principal instrumento que regula el comercio entre México y la Unión Europea es el Tratado de Libre Comercio México–Unión Europea (TLCUEM), que forma parte del llamado “Acuerdo Global” firmado en 1997.
El componente comercial del acuerdo entró en vigor en el año 2000. Este tratado convirtió a México en el primer país de América Latina en firmar un acuerdo de libre comercio con la UE.
El TLCUEM permitió la eliminación progresiva de aranceles en bienes industriales y agrícolas, así como la apertura en servicios e inversiones. Desde entonces, el comercio bilateral ha crecido de manera significativa.
Según datos de la Secretaría de Economía de México y la Comisión Europea, la Unión Europea es uno de los principales socios comerciales de México y una de las fuentes más importantes de inversión extranjera directa en el país.
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Modernización del acuerdo global México–UE
Después de casi dos décadas de vigencia, ambas partes consideraron necesario actualizar el acuerdo para adaptarlo a las nuevas reglas del comercio internacional, incluyendo temas que en el año 2000 no tenían la relevancia actual, como:
En 2018 se anunció en principio la conclusión de las negociaciones para la modernización del acuerdo. Posteriormente, en 2020 se concluyeron los textos legales del nuevo acuerdo comercial.
El acuerdo modernizado amplía la liberalización comercial y facilita aún más el acceso al mercado europeo. Entre sus puntos clave destacan:
Este nuevo acuerdo busca hacer la relación más equilibrada y acorde con los estándares actuales del comercio global.
El sector automotriz ha sido uno de los principales beneficiarios del TLCUEM. México exporta vehículos y autopartes a varios países europeos, aprovechando preferencias arancelarias.
La armonización de normas técnicas y estándares también ha facilitado la integración productiva.
Productos como aguacate, tequila, cerveza, carne y frutas han ganado mayor acceso al mercado europeo. Con la modernización del acuerdo, se reducen aún más las barreras arancelarias y sanitarias.
Desde maquinaria hasta equipos electrónicos, muchos productos industriales mexicanos ingresan al mercado europeo con arancel cero, lo que mejora su competitividad.
La Unión Europea es una de las principales fuentes de inversión extranjera directa (IED) en México. Empresas de países como España, Alemania, Francia e Italia han invertido en sectores como energía, telecomunicaciones, automotriz y financiero.
De acuerdo con datos oficiales, la UE representa un porcentaje significativo de la IED acumulada en México, lo que demuestra que el tratado no solo impulsa comercio, sino también integración económica.
Aunque la relación es sólida, también existen desafíos:
Además, el contexto geopolítico global obliga a México a fortalecer su estrategia de diversificación comercial, en la que la Unión Europea juega un papel clave.
La relación con la Unión Europea permite a México:
En un entorno donde las cadenas de suministro se están reorganizando, contar con acuerdos sólidos con múltiples regiones es una ventaja competitiva.
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El principal tratado de libre comercio entre México y la Unión Europea, el TLCUEM, ha sido un pilar fundamental en la diversificación comercial mexicana. Desde su entrada en vigor en el año 2000, ha permitido ampliar mercados, atraer inversión y fortalecer sectores estratégicos.
La modernización del acuerdo marca una nueva etapa en esta relación, incorporando temas actuales como comercio digital, sostenibilidad y compras públicas. Esto no solo actualiza las reglas del juego, sino que prepara a ambas economías para enfrentar los desafíos del comercio internacional contemporáneo.
Para empresas mexicanas que buscan exportar o expandirse en Europa, comprender los alcances de este tratado es clave para aprovechar oportunidades y cumplir con los estándares requeridos. En un entorno global cada vez más competitivo, la relación México–UE seguirá siendo un componente estratégico del comercio exterior mexicano.
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Fuentes:
Secretaría de Economía de México – Acuerdo global México–Unión Europea
Comisión Europea – EU–Mexico trade agreement
Organización Mundial del Comercio (OMC) – Información sobre acuerdos comerciales regionales